El Amable
Todo empezó casi por accidente, un profesor universitario medio loco que se interesó hace unos 15 años por los proyectos sociales porque buscaba que su conocimiento impactara de verdad a la comunidad y creó Proyecto Conscientia, una reunión con otros locos que pusieron su saber para ayudar a los demás y de la mano de eso se crearon cerca de cincuenta ideas sociales en ocho países. Ahí llegó su otro interés: la ciencia, quería saber qué decía la academia sobre ayudar a otros, lo que los investigadores
habían encontrado sobre la
Amabilidad, la solidaridad, la
bondad y sus hermanitas, prosocialidad, como son conocidas.
Mezcló ambas, ciencia y amabilidad, y ahí arrancó un método que
empezó sirviendo a los más vulnerables (aún lo hace) y que ahora
también sirve a las empresas, para su crecimiento, y los individuos, para mejorar su
vida, y al que llama:Contagio de la Amabilidad.El resto de la historia, ya la leyeron
aquí.
El Académico
César Alejandro es consultor en Contagio de la Amabilidad, escritor y catedrático en liderazgo de la Universidad EAFIT; además, cuenta con varios reconocimientos como la reciente Beca del Ministerio de Cultura 2021 y títulos de Comunicador Social-Periodista de la Universidad de Antioquia, Especialista en Intervenciones Psicosociales, Máster en Periodismo de Agencia de la Universidad Rey Juan Carlos de España y Magíster en Ciencia de la Información (gestión del conocimiento) de la Universidad de Antioquia.
También cuenta con dominio del inglés y el conocimiento de otros idiomas y varios años de
trabajo como reportero, presentador y editor, en medios como Teleantioquia, CNN en Español,
en Atlanta; o la Agencia Efe, en Madrid y Bogotá; también ha sido catedrático y
conferencista en instituciones dentro y fuera de Colombia. A ello se suman varios años de
desempeño como comunicador corporativo y experto en cambio de comportamientos a través del
mercadeo social, la gestión del conocimiento, la comunicación para el cambio de conductas,
la psicología social y otras disciplinas.
Elementos maravillosos
el mundo de la AmabilidadDifícilmente asumimos una conducta solo con decidir hacerlo,
si bien este puede ser un primer e importante paso, es mucho lo que debemos hacer para incorporarla en nuestras vidas y, claro, como sucede con la amabilidad, obtener sus beneficios.
Debemos programarnos para la misma, hacer agendas para
llevarla a la práctica y proponer ejercicios en el diario vivir que se conviertan, poco a poco, en una conducta.
Para ello debemos alejarnos de frases como
“loro viejo no aprende a hablar”, pues está comprobado que sí se puede aprender a cualquier edad y, lo que es mejor, programarnos para ejecutar tareas que al principio se sentirán extrañas pero que pronto pasarán a ser rutinarias y llegarán a fluir con relativa simpleza.
Nada peor que usar como excusa que un acto de amabilidad
debe ser “genuino” para no mejorar como seres humanos y seguir en la posición de comodidad o, lo que es más condenable, de agresión o violencia.